EL VIEJO

Un breve cuento de Hugo Ferrari para Noticias 16

Me resultaba familiar ese viejo. Su voz y sus ojos no me eran ajenos.
Me distinguió una tarde entre muchos otros. Creí que por la atención que le presté y que él reclamaba.
Varias tardes nos vimos en el mismo sitio. Un sitio amorfo que de pronto ocultaba las cosas habituales hasta hacerlas innecesarias. Un lugar difuso y sin tiempo. Un punto para el olvido, o quizás mejor para el recuerdo inconcluso.
La última vez que nos vimos se despidió en silencio y no hubo de su parte sugerencias ni consejos. Antes me había dicho que aquella misma noche moriría. Me dijo también que sólo había vuelto para recordarse.
Lo vi de ojos nublados, de espaldas encorvadas, de hombros caídos y de paso lento al alejarse. Sentí que algo se me desprendía adentro y entonces comprendí que en todos esos días estuve hablando con aquel que habré de ser.


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