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¿Y LA GESTA DEL 26 DE MAYO…? - Por Hugo Ferrari

Foto del escritor: Matías Muñoz
Matías Muñoz
26 may 2021
3 min de lectura

Un recordatorio de la fecha que pasa desapercibida en el calendario de los hechos sustanciales de mayo, camino a la libertad de la patria


Desde la escuela primaria hemos venido celebrando los acontecimientos que en 1810 dieron como resultado el ruido de las rotas cadenas a que hace alusión el Himno Nacional.

Así festejamos la culminación de la gesta del 25 de mayo, fecha símbolo de la argentinidad, con las alternativas de cada jornada a partir del pedido de renuncia del virrey el día 21 y del cabildo abierto del 22.

Pero la historia de la emancipación no concluyó ese día. Más allá de las posteriores luchas armadas de varios años le debemos un reconocimiento al 26 de mayo porque fue el de las grandes y aún ambiguas manifestaciones políticas, una vez pegado el salto hacia el vacío o hacia la libertad.

La proclama emitida por la Primera Junta —oficialmente la Junta Provisional Gubernativa de la capital del Río de la Plata— y dirigida “a los habitantes de ella, y de las provincias de su superior mando”, fue un hecho institucional significativo, el hito diplomático relevante, la ratificación escrita de la llama revolucionaria y un paso grande hacia el ordenamiento de la nueva y gloriosa nación, aunque adhiriendo aún al “amado Rey Fernando VII”.

Aquel documento no se animaba a declararnos libres de España pero sugería a los criollos la oportunidad de comenzar a ponernos los pantalones largos. Y esto ocurrió el 26 de mayo.

LA PROCLAMA DE LA PRIMERA JUNTA

La proclama daba cuenta de la nueva autoridad surgida y pedía despachar sin pérdida de tiempo circulares a los jefes del interior para que los cabildos de cada lugar convocaran “a la parte principal y más sana del vecindario”. Se debía elegir en cada sitio a los representantes para reunirse a la mayor brevedad en Buenos Aires.

Y así se conformó en Diciembre la llamada Junta Grande, gobierno que sucedió en las Provincias Unidas del Río de la Plata a la Primera Junta, con la incorporación de los diputados provenientes de las provincias.

He querido dejar para ustedes algunos párrafos de la proclama del 26 de mayo, respetando el lenguaje que era usual por aquel tiempo: “Tenéis ya establecida la autoridad que remueve la incertidumbre de las opiniones y calma todos los recelos. Las aclamaciones generales manifiestan vuestra decidida voluntad; y solo ella ha podido resolver nuestra timidez á encargarnos del grave empeño á que nos sujeta el honor de la elección”

“Fijad, pues, vuestra confianza, y aseguraos de nuestras intenciones. Un deseo eficaz, un celo activo, y una contracción viva y asidua á proveer, por todos los medios posibles, la conservación de nuestra Religión Santa, la observancia de las leyes que nos rigen, la común prosperidad y el sostén de estas posesiones en la mas constante fidelidad y adhesión á nuestro muy amado Rey, el Sr. D. Fernando VII y sus legítimos sucesores en la corona de España; ¿no son estos vuestros sentimientos?”

“Llevad á las Provincias todas de nuestra dependencia, y aun mas allá, si puede ser, hasta los últimos términos de la tierra, la persuasión del ejemplo de vuestra cordialidad, y del verdadero interés con que todos debemos cooperar á la consolidación de esta importante obra. Ella afianzará de un modo estable la tranquilidad y bien general á que aspiramos. Real Fortaleza de Buenos Aires, á 26 de Mayo de 1810”

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